Qué ver en Avilés
Si te cuento de Avilés, probablemente te venga a la cabeza una ciudad con alma y muchas historias escondidas. No es solo un lugar bonito a orillas del Cantábrico, sino un rincón donde la mezcla de tradición y modernidad se nota en cada calle y plaza. Avilés te abrirá las puertas para que descubras desde impresionantes edificios contemporáneos hasta el aroma de la sidra en sus bares históricos, sin olvidar su casco antiguo que guarda secretos centenarios. Estés de paso o planees quedarte unos días, aquí encontrarás sitios que te harán sentir que el tiempo se detiene… o más bien, que pasa contigo disfrutando de lo que el norte tiene para ofrecer.
Centro Cultural Oscar Niemeyer
Hablar del Centro Cultural Oscar Niemeyer es entrar en un espacio donde la arquitectura y la cultura se juegan todo el tipo de la mano. Quizás cuando pienses en Avilés, esta mole de formas curvas y blancas se aparecerá de inmediato. No es para menos, porque el diseño es obra del mismísimo Niemeyer, el genio brasileño que dejó aquí una marca imborrable. Más que un simple edificio sorprendente, este centro se ha convertido en el epicentro artístico y cultural que no puede faltar en tu ruta.
Dentro, te toparás con exposiciones que van desde fotografía hasta pintura contemporánea, pasando por talleres y espectáculos que animan la agenda local. El espacio es flexible, pero siempre mantiene esa identidad que combina lo moderno con un guiño permanente al mar y al entorno industrial que definió Avilés. Visitarlo implica darse un respiro para admirar el contraste de un diseño vanguardista emergiendo en una ciudad con raíces profundas.
Si te animas a subir a la torre, la panorámica será uno de los recuerdos que guardarás desde tu paso por Avilés. Aquí la cultura no duerme, y cada rincón del Niemeyer guarda sorpresas que te mantendrán entretenido y con ganas de más.

Puente de San Sebastián
El Puente de San Sebastián no es solo un cruce sobre el agua; es una historia en sí misma que se ha entretejido con la vida de Avilés. Cada vez que cruzas este emblemático puente, sientes que pisan un pedazo de tradición que conecta no solo dos puntos geográficos, sino también épocas y generaciones. Este puente, con su estructura sencilla pero cargada de carácter, se ha mantenido como un punto neurálgico para los avilesinos y visitantes por igual.
Su importancia trasciende el mero paso; el marco que crea con el río y las calles aledañas, en especial cuando la luz del atardecer acaricia sus perfiles, se torna en una experiencia visual que no olvidarás pronto. Quizás te guste sentarte cerca, observar cómo la ciudad se mueve a su alrededor y dejar que el momento te envuelva. Además, su historia se remonta a varios siglos atrás, lo que le da un valor especial para quienes disfrutan del patrimonio y los relatos que están detrás de cada piedra y cada tramo de hierro.

Iglesias históricas y su patrimonio artístico
Si eres de los que disfrutan metiéndose en la historia a través de sus monumentos, Avilés tiene un trío de iglesias que no pasarán desapercibidas. Primero, la Iglesia de Santo Tomás de Canterbury, que con su piedra envejecida cuenta parte de la evolución religiosa y social de la ciudad. Su arquitectura refleja épocas y estilos, un testimonio vivo de cómo el paso del tiempo va dejando su huella.
Luego está la Iglesia de San Nicolás de Bari, cuyo encanto reside también en detalles artísticos y la atmósfera recogida que se respira bajo sus techos. Finalmente, la Iglesia de los Padres Franciscanos, que aunque más discreta en tamaño, concentra en su interior varios tesoros que harán que te detengas a mirar más de una vez. Paredes, retablos y esculturas se combinan para crear espacios que invitan a la reflexión y al asombro.
La mezcla de historia y arte que reúnen estas iglesias ofrece una panorámica única sobre cómo Avilés ha vivido la espiritualidad y el arte a lo largo de los siglos, convirtiéndolas en paradas obligadas para cualquier viajero curioso.
Experiencia gastronómica en Avilés
Después de patear Avilés y disfrutar de su arte y arquitectura, seguro que habrás abierto el apetito. Aquí la gastronomía es un capítulo aparte, y uno de los mejores lugares para toparse con ella es el Bar Felix, un clásico que ha visto pasar generaciones de locales y visitantes que vienen a darle un gusto a sus papilas con platos cargados de sabor. Pero no te quedes solo con esta opción, porque la ciudad tiene taco de sobra para llenar la mesa con sidra, fabes, pescados frescos y esas tapas que se quedan grabadas.
Si buscas algo más que un plato, te contaré que la sidra natural es la reina en esta zona, y acompañándola con una buena tortilla o unos cachopos, tendrás la muestra perfecta de la cocina asturiana. Además, muchos locales familiares te abrirán las puertas con esa hospitalidad que hace que cada bocado sepa mejor. Prepárate para tardes que se estiran entre risas y buen comer, de esas que quieres repetir.

Actividades y planes para días lluviosos
No te voy a engañar, el tiempo en Avilés puede jugarte alguna mala pasada y traerte lluvia, pero eso no es sinónimo de quedarse sin planes. De hecho, he comprobado que esta ciudad se las arregla para ofrecerte alternativas que te harán sentir como pez en el agua, aunque el cielo se ponga gris. Por ejemplo, puedes refugiarte en museos y centros culturales donde la oferta artística no decae, o relajarte en alguna cafetería con encanto mientras ves caer la lluvia desde la ventana.
Además, la gastronomía local se convierte en una vía de escape perfecta para esos días, con bares y tabernas que se llenan de vida y buenos aromas. También está la opción de sumergirte en la historia visitando algunas iglesias o el casco antiguo, donde las calles empedradas tienen ese encanto especial cuando están mojadas. Así que ya ves, el mal tiempo no es impedimento para que tu visita a Avilés sea todo un acierto.
Otros puntos de interés y alrededores
Si quieres sacarle el jugo a tu aventura y alejarte un poco del ajetreo del centro, Avilés y sus alrededores están llenos de rincones poco explorados pero llenos de magia. Desde paseos por zonas naturales donde el paisaje te dejará sin aliento, hasta pueblos cercanos con encanto y tradiciones que todavía se viven sin filtros.
Suelen ser excursiones ideales para quienes quieren escaparse a un entorno tranquilo y conocer ese otro lado del norte que se queda en la memoria. Así que, cuando pienses que ya lo has visto todo, recuerda que un poco más allá siempre hay algo esperando para sorprender. Te aseguro que el abanico de opciones no te decepcionará.
